Maoríes y Polinesia · Casa y camino
Hei matau, el anzuelo que sacó una isla del mar

- Es un colgante maorí con forma de anzuelo: «matau» es anzuelo y «hei», lo que se lleva al cuello.
- Se llevaba ahí por algo práctico: la ropa maorí no tenía bolsillos y las herramientas pequeñas iban en un cordón.
- El anzuelo no se clavaba, giraba: atrapaba la mandíbula del pez, que ya no cabía por donde había entrado.
- Māui pescó con él la Isla Norte, Te Ika-a-Māui, usando la mandíbula de su abuela.
Hay una costa en Nueva Zelanda que tiene forma de anzuelo. Va de la península de Mahia hasta el cabo Kidnappers, y los maoríes la llaman Te Matau-a-Māui: el anzuelo de Māui. El cabo, que es la púa del gancho, se llama Te Kauwae-a-Māui, la mandíbula de Māui.
Para entender por qué una bahía entera lleva ese nombre hay que empezar por un objeto pequeño que mucha gente lleva colgado al cuello sin saber de dónde viene.
Un anzuelo colgado del cuello
El hei matau es un colgante con forma de anzuelo. Matau es anzuelo y hei es lo que se lleva al cuello, así que el nombre no esconde ningún misterio: es, literalmente, el anzuelo que se lleva puesto.
Y aquí está el dato que no cuenta ninguna tienda, y que explica el amuleto entero. Los primeros europeos que llegaron vieron anzuelos colgando de los cuellos maoríes y lo interpretaron como adorno. No lo era. Según el museo nacional Te Papa, la ropa maorí tradicional no tenía bolsillos, así que las herramientas pequeñas se llevaban atadas a un cordón al cuello para no perderlas. El anzuelo iba ahí por el mismo motivo por el que tú te cuelgas las llaves cuando no tienes dónde meterlas.
Lo que pasa es que un anzuelo de piedra verde valía mucho más que su función, y de ahí a que se tallara ya pensando en llevarlo hay un paso corto. El amuleto nació de una herramienta que nunca se dejaba en casa.
Māui y la mandíbula de su abuela
Māui era el hermano pequeño, y sus hermanos mayores no lo querían en la canoa. Así que se escondió en ella y esperó a que estuvieran mar adentro para salir.
Llevaba un anzuelo hecho con la mandíbula de su abuela. Lo lanzó a lo más hondo y enganchó algo que no era un pez: enganchó la casa submarina de Tonganui, nieto del dios del mar Tangaroa. Tiró, y del agua salió una masa de tierra. Esa es la Isla Norte, y los maoríes la llaman Te Ika-a-Māui, el pez de Māui.
Antes de irse, Māui avisó a sus hermanos de que no tocaran el pez. Ellos lo trocearon igual. Por eso la isla no es lisa: los montes y los valles son los cortes que le hicieron. Hay un detalle que da la medida del relato: según la versión que se cuenta en Hawke’s Bay, Māui usó su propia sangre como cebo, porque sus hermanos no quisieron compartir el suyo.
No hay una sola versión y conviene decirlo. Unas tradiciones dicen que el pez era un pātiki, una platija; otras, una raya. Los ngāti porou cuentan que la canoa de Māui, la Nukutaimemeha, quedó varada en su montaña sagrada, el Hikurangi, y que allí sigue, convertida en piedra. La enciclopedia oficial Te Ara recoge la versión de la forma de la isla tal como la dictó Te Rangihaeata, de los ngāti toarangatira.
Madera, hueso, ballena y piedra verde
Los anzuelos maoríes se hacían de madera, hueso, piedra y concha. Para los grandes se usaba hueso de moa, el ave gigante ya extinguida, y hueso de ballena varada. Pero el hueso solo no aguantaba un tiburón ni un mero: esos anzuelos llevaban caña de madera y solo la punta de hueso o de concha.
Y ahora lo mejor, que es cómo funcionaba. El sedal no se ataba en línea con la punta, sino en una ranura perpendicular a ella. Cuando el pez mordía, el anzuelo giraba, y en vez de clavarse le atrapaba la mandíbula: la boca entra por el hueco al tragar el cebo y, una vez que el gancho ha rotado, ya no cabe por donde entró. No es un arpón en miniatura. Es una trampa.
Mira un hei matau sabiendo esto y deja de ser un gancho decorativo. Esa curva cerrada que parece un capricho de diseño es el mecanismo.
Lo que significa para quien lo lleva
En Nueva Zelanda un hei matau es un taonga, una pieza de valor que se hereda y que carga con la gente que la llevó antes. Habla del mar, del viaje por agua, de la abundancia que sale de pescar y de la fuerza del que vuelve. Si quien lo lleva es de allí, habla además de su familia.
Aquí lo que suele querer decir es más sencillo: que alguien cruza algo. Un traslado, una travesía, un trabajo lejos. Del mismo modo que en el Mediterráneo se metía una medalla en el coche o que los nórdicos se colgaban el martillo de Thor antes de echarse al agua, aquí el gesto es poner en el cuello el objeto del que dependía volver. Tenemos reunido lo demás que se lleva encima al salir de casa en amuletos para la casa y el camino, desde la cruz de Caravaca hasta la medalla del salpicadero.
Lo que se cuenta del pounamu y no está documentado
El pounamu es la piedra verde de Nueva Zelanda, y de él se repite una norma por todas partes: que no puedes comprarte uno a ti misma, que tiene que regalártelo alguien, y que comprarlo trae mala suerte.
Eso no consta como tradición. Lo que sí existía era un sistema de intercambio ritual de regalos, el homai o homai, que no era comercio sino obligación recíproca, y de ahí ha crecido la versión moderna. Los propios talladores maoríes de Taonga by Timoti lo dicen en su web sin rodeos: la idea de que comprarse uno sea mala suerte o culturalmente inapropiado es básicamente incorrecta, y añaden, con una sonrisa que se lee entre líneas, que desde luego hace un marketing estupendo.
Nosotras lo contamos porque es la clase de norma que circula tanto que ya nadie comprueba de dónde salió. Regalarlo tiene sentido y es hermoso, y lo que acompaña a una pieza regalada es real. Pero si te compras uno, no estás rompiendo nada. Del pounamu como mineral escribimos aparte, en Tierra Hechicera.
El anzuelo de la película y el de verdad
A mucha gente el anzuelo le suena por una película de dibujos animados, donde el personaje de Maui lleva uno gigante y mágico. Conviene separarlas: el Māui de los relatos polinesios no es un gigante simpático con un gancho que lanza rayos, es un hermano pequeño que engaña a los suyos, roba el fuego, intenta vencer a la muerte y pierde.
Si has llegado hasta aquí por la película, no pasa nada: casi todo el mundo llega a una tradición por la puerta de atrás. Pero el anzuelo que te vas a colgar viene del otro, del que tuvo que usar la mandíbula de su abuela porque no tenía otra cosa.
En la piel y en el cuello
El hei matau tatuado es de las búsquedas más repetidas, y hay una distinción que conviene tener clara: el moko, el tatuaje maorí tradicional, es otra cosa. No es un motivo que se elige de un catálogo, sino una marca que dice de quién desciendes y qué lugar ocupas, y llevarlo sin eso detrás no tiene sentido. Un anzuelo tatuado como símbolo del mar no es un moko y nadie lo confundirá, pero sabiendo la diferencia se elige mejor.
Si lo que te han regalado es uno de cuello y no sabes qué hacer con él, aquí contamos cómo se activa un amuleto y qué amuletos traen ya su propio gesto, que es el caso de este.
Y si lo que quieres es uno para el cuello, dos cosas prácticas. El de hueso se calienta con el cuerpo y va cogiendo color con los años, que es parte de la gracia. El de pounamu es piedra y pesa más. Y de dónde viene importa: está bien pagarle la talla a quien la hace, y hay talladores maoríes que venden directamente. También los hay de resina en cualquier bazar, que no engañan a nadie pero tampoco dicen nada.
Preguntas rápidas
¿Qué significa el hei matau?
«El anzuelo que se lleva al cuello». Remite al anzuelo con el que Māui sacó del mar la Isla Norte, y se asocia al mar, al viaje por agua, a la abundancia y a la fuerza.
¿Cómo se pronuncia?
La hache se aspira suave, como en el inglés hey, y el acento va en la primera sílaba de cada palabra: héi mátau.
¿Puede llevarlo alguien que no sea maorí?
Sí, y en Nueva Zelanda se regala a quien se va de viaje sin que nadie se escandalice. Lo que cambia es el peso: para un maorí es un taonga con familia detrás.
¿Qué diferencia hay entre uno de hueso y uno de pounamu?
El hueso es el material de los anzuelos de trabajo, se calienta con el cuerpo y toma color con el uso. El pounamu es la piedra verde, pesa más y ya en su día valía mucho más que su función.
¿Hay que esperar a que te lo regalen?
No consta como norma tradicional. Viene del intercambio ritual de regalos, y la versión del mal fario es moderna.
¿Es el mismo anzuelo que el de la película?
No. El de la película es un objeto mágico de guion; el del mito está hecho con la mandíbula de la abuela de Māui y sirve para pescar una isla.
Cómo se activa
Esto no lo hemos puesto nosotras: es el gesto que acompaña al amuleto donde nació.
- Lo habitual es que lo regale alguien en una despedida. Lo que está documentado no es una prohibición de comprarlo, sino un sistema de regalo recíproco: lo que lleva encima un hei matau es la mano que lo dio.
- Quien lo recibe se lo pone en ese momento, delante de quien se lo regala, y no después.
- Se lleva sobre la piel, no por fuera de la ropa, que es como iban las herramientas que no se podían perder.
- No se guarda en un cajón: cuando quien lo lleva ya no lo necesita, pasa a otra persona de la familia.
Y después. Un hei matau de hueso se calienta con el cuerpo y va tomando color con los años. Ese color es el registro de quién lo ha llevado, y es lo que lo convierte en taonga, en pieza que se hereda.
Lo de que comprárselo una misma traiga mala suerte no consta como norma maorí: viene del intercambio ritual de regalos y la versión del mal fario es moderna.
Cómo se activa un amuleto, en general →